El blog de Pucca está en obras. Vuelvo pronto, ya casi queda
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01 mayo 2009

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¡Viva México Cabrones! Aaachú

Hay cosas que sólo pasan en México. No me refiero al brote de la nueva influenza. Pudo haber sucedido en China, como el SARS (Sindrome Respiratorio Agudo Severo, en inglés). En lo que pienso es en cómo los mexicanos hemos tomado el asunto. Nuestras características culturales han salido a flote con esta epidemia, por ejemplo:

  • Los mexicanos somos incrédulos. No creemos en lo que dice el gobierno. Ha salido cuanta historia de conspiración que solo nosotros y Michael More podemos imaginar. En Dios en el Poder, de Cambio, Selene Ríos hace una breve recopilación de las posibles conspiraciones: la yanqui, la feminista, la futbolística y la económica, entre otras.

  • Los mexicanos no somos pendejos. Y antes de que nos digan así, intentamos demostrar que nos adelantamos al supuesto abuso.

  • Los mexicanos somos fantasiosos y creativos. En una medida que me encantó, la Secretaría de Salud toma los correos electrónicos y aclara las dudas que éstos plantean.


  • Los mexicanos somos carrilla hasta en las epidemias. Alguno modificó un aviso de la Secretaría de Salud y amplió las recomendaciones sobre no saludar de beso. Alguno modificó el escudo de México y arriba dice "Asustados Unidos Preocupados" como muestra Milenio, entre otras imágenes de humor. Algunos blogs recopilan imágenes sobre la influenza con humor, recomiendo: De esquinas y rincones, M.P.B., Anfetamínico.

  • Los mexicanos somos integrales. En la red social Facebook ya hay fans de la Influenza y de las vacaciones forzadas gracias a la influenza. También hay opción para elegir 5 cosas que debas tener a la mano si te llega la influenza o para señalar a los 5 responsables de la epidemia.

  • Los mexicanos nos reímos de la muerte pero bien que le tenemos miedo. Los mexicanos más que prevención hemos caído en la psicosis. Las geniales marionetas de Reforma hacen una parodia de lo que algunos mexicanos son (somos) hoy en día. ¡Por favor! Véanlo y descubran su parte más apanicada.

Entre tanta chulada que somos los mexicanos, algo me queda claro: si con la epidemia del VIH hemos aprendido (lentamente) lo básico de educación sexual, con el H1N1 deberemos de integrar a nuestra vida nuevos hábitos de salud. Por ejemplo, dejar de escupir en la calle, taparnos la cara al estornudar y tocer, lavarnos continuamente las manos y acudir al médico.

Este punto lo entiendo como un punto cultural nacido de un problema social. Muchos mexicanos no cuentan con un sistema de salud y los que lo tienen, reconocen las deficiencias de éstos. Así, durante muchos años, ha sido más confiable el té, los remedios caseros y los medicamentos que se venden sin receta que tanto se anuncian en la televisión.

Con uno u otro nombre, la influenza humana H1N1 ha sacado lo mejor y lo peor de los mexicanos. Esperemos que la balanza quede en lo positivo. Que aunque seamos incrédulos, seamos responsables. Que cantemos y hagamos bromas pero cumplamos con las medidas sanitarias.

¡Que no panda el cúnico mexicanos!


NOTA: mientras dure la contingencia, el Lienzo del Alma contará con en widget informativo sobre la influenza. Es del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Es un cuadro verde situado a la izquierda del blog. La información está en español.

18 abril 2009

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Sábado de gloria

Si, ya sé, el Sábado de Gloria fue hace una semana. Yo hablo de la gloria con minúscula, la terrenal y ese tipo de sábados, los de gloria terrenal, se pueden dar en cualquiera de las de cincuenta y un semanas restantes del calendario.

Más que un relato dejo una tira que representa lo que estoy haciendo en estos momentos. Blogueo si, pero lo hago acostada, asoleándome en el más cálido sol que me ha tocado ver en Irlanda.

14 febrero 2009

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Un grito en la ventana

La vida está llena de anécdotas. Las hay para reír, para que te echen carrilla el resto de tus días y las hay para ambas. Hoy por ser el día que es, cuando los amigos serios te dicen que te quieren, develaré una de esas anécdotas, de las de tercer tipo.

Eran los años mozos de la escritora (yo, pues). Tendría unos ocho años. En aquellas épocas los niños salíamos libremente a jugar a la calle. Aquel día, mi hermana mayor y yo, salimos con amigas a patinar.

Me permito hacer una pausa en el picto-relato para hacer una acotación. Mujeres todas, mi padre nos celaba mucho. Tal vez lo normal de un papá a sus hijas.


Se que me estoy entregando a las fauces de mis más carrillas amigos. No será nuevo, hace casi un año le conté la historia a una amiga y no desperdicia la menor oportunidad en chat para empezar a decirme: ¡que salga la chillona! ¡que salga la chillona!. Es la historia y cada uno somos víctimas de la nuestra.

Aclaraciones

1. Los niños de las bicicletas no eran desconocidos, eran vecinos. Nosotros eramos el bando de niñas y ellos de niños.

2. El galán, porque de que era guapo, lo era, no consiguió darme el beso a pesar de que yo me resbalaba pegada a la pared por los patines.

3. Mi hermana mayor no usó un bat, y que yo recuerde no le pegó a nadie, digamos que usé recursos gráficos y literarios para reflejar su furia al defenderme.

4. Lo chillona siempre lo tuve, pero desde entonces no hubo reparo en llamarme así.

Obviamente la risa ya venía años después, lo delatora y chillona se quedó una buena época cual letra escarlata en mi pecho.

Fue lindo recordar que en aquel intento de beso no sentí nada de maripositas ni cursilería alguna, que dicen que se siente. Yo sentí pavor, pánico. Sonrío al recordar que mi hermana mayor salió en mi defensa. Y me ataco de risa al contar que todavía pasaron unos cuantos niños antes de que yo dejara de llorar porque uno me buscara.


12 febrero 2009

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El secretario de la SCT en el ojo del huracán

Como suele ser, Carmen Aristegui empieza la historia periodística de una historia pública. Se trata de la famosísima cuenta secreta que tenían los presidentes de la república.

Barrio desde SECODAM la hizo pública y de ahí vinieron los cuestionamientos. Luego, con el rollo del que muere Ruiz Massieu y la acusación al hermano incómodo de Carlos Salinas de Gortaria. Salieron las cuentas, con muchísimo dinero.

Resulta que una señora llamada Isabel Pando que dice tenía contacto diario con el que ahora es Secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Tellez y hace dos años y medio sucedió algo entre ellos.

Don Tellez se fue a Cancún de vacaciones a unos días de entrar como secretario, y que Calderón asumiera la presidencia. Desde allá le llamó a Doña Isabel. Ella tenía el celular apagado y ¡zaz! sucedió. Don Tellez dejó un mensaje y luego otro. El segundo fue por accidente. El seguía en pleno chacotéo en la playa, con su esposa y unos amigos y sin risas dijo: Salinas se robó la mitad de la partida secreta. Entre otras cosas, como: Lopez Portillo destrozó al país.

Al día siguiente ella descubre el mensaje y le deja uno a Tellez para avisarle lo que tenía grabado. Ahí empiezan mensajes que van subiendo de tono, entre "bórralo" y "me perjudica". Ella decide hablarle a CSG para decirle que tiene la grabación, el ex presidente le dice que le va a volver a llamar pero nunca lo hace.

Un día después Doña Isabel recibe la llamada de un Lic. Larios que le dice que habla de parte del "licenciado". No le dijo mucho pero le dijo lo suficiente: Si difunde la grabación no va a vivir para escribirlo. Ella le había dicho al expresidente que era escritora, se supone que por eso el Lic. Larios dijo lo que dijo, como lo dijo.

Carmen Aristegui presentó un reportaje sobre la cuenta secreta, parte de la grabación que se hizo por un error y entrevistó a Isabel Pando.

Ahí es donde me pierdo. Hace tanto tiempo de ésto, unos días antes de que iniciara el presente sexenio y hasta ahora sale. ¿Por qué? ¿Por qué hasta ahora perjudicar a Tellez? ¿Tiene alguna relación a que CSG está editorialmente presente ahora? o ¿Es un golpe para Calderón? Espero reflexiones que me saquen de mi confusión.

Y asegúrense de que su celular está apagado.

15 noviembre 2008

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Más viñetas

Como niña con juguete nuevo, seguí practicando con los comics.

Esto sucedió en mi familia hace un par de años. Resulta que mi abue se puso mal. Mi tía (la de la leyenda de la herencia perdida), lo llevó al hospital de emergencia y envió mensaje al resto de la familia para que ahí la alcanzaran.

Un tío, que es doctor, fue el primero en llegar, un par de horas después. Y cuando entró por fin al cuarto, se encontró con la imagen de mi abue tapado hasta la cabeza con la sábana propia del nosocomio. Cabe mencionar, que como médico en ese mismo hospital, conocía que dicho procedimiento se sigue cuando el paciente falleció.

Sin decir "pío", mi tío empezó con su duelo, pensando quien sabe que tantas cosas y doliéndose por la escena que tenía frente a él. De pronto, mi tía que hasta entonces estaba sumida entre una revista y el sueño, se da cuenta de la presencia (y actitud) de su hermano doctor.

¡Jajajaja! Cada que recontamos la historia en la familia siempre le preguntamos a mi tía ¿cómo es que se le ocurrió hacer tal cosa? Pobre de mi tío, el susto que se llevó.

¿Cómo ven? Ahí la llevo en la creación de tiras cómicas ¿no? Dos-tres descuadradas pero les voy agarrando la onda. ¡Uy! Y ya tengo en espera unas cinco experiencias propias para comic. Yo me divierto de lo lindo haciéndolas.


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Contando diferente

De que me gusta contar cosas, me gusta. Algunas situaciones saben mejor viendo al interlocutor, poníendole sabor con el tono de la voz, el movimiento del cuerpo, agitar las manos, etc. Otras, son buenas para relatarse con letras, describiendo detalles de entornos y pensamientos.

Pues bien, hoy descubrí otra manera de contar algo: a través de tiras cómicas. Cómicas por los monitos, y cómicas por lo que se cuenta. Que conste que lo que haga por este medio, no será fusilarme nada de Mafalda, Charlie Brown o la extinta revista de Parchis.

Lo que aquí cuento son cosas que a mí me sucedieron y que cada que la cuento me río y se ríen los demás. ¡Uy espero que me alcance la vida para hacer tanta viñetita! Porque me han pasado mil cosas chungas, como a todos, estoy segura.

Bueno pues ahí les va la primera. Después de un par de años de no ver a una amiga de la preparatoria, me la encontre en plena venta navideña de Palacio de Hierro (tienda departamental) en pleno Distrito Federal. Yo ahí vivía con mi marido, pero ella radicaba en la ciudad que yo había dejado años atrás. Por eso fue un encuentro sorpresivo para mi, porque encontraba a una amiga que no vivía en esa mi nueva ciudad.

Ese día, Lucas y yo nos levantamos tarde y sin ganas de hacer nada por nuestro provecho, así que nos pusimos cualquier cosa para ir a buscar comida al centro comercial más cercano. Como ya hacía frío de invierno, sobre mis jeans y playera me vestí con "Cirilo".

"Cirilo" es una sudadera con pelito suavecito, de color café, de hombre y 3 tallas mayor que la mía. Es un preciado objeto que aún guardo y que cuando voy a León, mi nana no duda en decirme donde está guardado "cirilo"


Mi amiga se moría de la pena, hasta llamó a su marido para contarle la metidota de pata y ¡peor! el en lugar de reírse como yo lo hacía, la volteó a ver con cara de "no mames". Han pasado casi cinco años de aquel evento y aún suelo recordarselo a mi amiga. La cual es, por cierto, lectora privilegiada o más bien, que me privilegia con su lectura, del presente blog.