El blog de Pucca está en obras. Vuelvo pronto, ya casi queda

01 octubre 2008

3

Mis violetas



Nunta te había pedido nada. ¡Una sola vez! y bastó para darme cuenta que no eras digno de mi. Te encargué por un par de días mis violetas. Fui clara sobre las dosis de agua y sol que soportaban. Parecías escucharme. Pero no, no lo hacías. Prefiero pensar que no lo hacías, que algún bano pensamiento te robó la atención. De no creer eso, estaría pensando en estos momentos que quisiste destruir todo. Que, hoy, nuestra historia está en el pasado, no por un error, ni por un mal entendido, sino porque tú así lo planeaste. Que sabías que yo reaccionaría con intenso dolor. Pero no, no te creo tal malo, no lo quiero creer. Sería como aceptar que dormía con un tigre blanco que, ni por su tufo, lo pude distinguir del aroma que desprende un hombre bueno. No, tu olías así, a lavanda y maracuyá, a bosque recién llovido, a cualquier cosa que huela delicioso. Así olías tu.


Pero ya no es así. Ya ni siquiera alcanzo a distinguir si es que desprendes algo. En ti solo veo al hombre que dejó morir mis violetas. Aquellas que me regalaste en el mercado. Su aroma me atrapó pero no me atreví a comprarlas. Tenía tanto miedo de no saber cuidarlas, de que por mi falta de pericia se perdiera para siempre su aroma aterciopelado. No me atrev. Y cuando ya casi me marchaba de ahí, te presentaste frente a mi con ellas en la mano. Dijiste que nadie como yo las cuidaría, me ayudaste a confiar en mi. Con esas violetas se selló nuestro encuentro y nuestro amor.


Por eso, porque esas violetas ¡mis violetas! representaban la confianza que había nacido en mi, el amor que sentía por ti, la dulzura de tu aroma, al morir ellas, todo lo demás, se secó. Ya no importa si te arrepientes, si me explicas o lloras. Es como si al ver morir mis violetas, te hubiera visto morir a ti. A ti el de mi vida. Que tal vez siguas vivo en tu propia vida o en la vida de alguien más, pero no aquí. No, en donde no representas nada, donde ya no importa a lo que hueles. Donde la confianza se mantuvo mientras vivieron nuestras violetas.


22 septiembre 2008

2

Amanecí otra vez entre tus brazos - Reloaded

Exactamente hace tres años escribí el post original: amanecí otra vez entre tus brazos. Lo leo y lo siento tan actual, que lo vuelvo a compartir. Solo habrá que cambiar la vida en común, de 3 por 6 años. Seis años juntos ¡henos aquí!
Pero no lloraba de alegría, no quería despertar contigo. Has sido mi compañero durante 3 años y todo indica que "hasta que la muerte nos separe" se cumplirá con nosotros.
El consejo es aprender a vivir contigo y yo me pregunto como se aprende a vivir con algo que limita, incomoda y, sobre todo, que no pedí.Yo no te acepté llegaste y robaste mis sueños, mis interéses, mi presente y mi futuro.
Sé que no es tu intención invadir mi vida, pero entiendo que así es tu esencia, llegar y quedarte, si es necesario.
Ya olvidé lo que es estar sin tí, has estado conmigo en los momentos difíciles, en fiestas y sepelios; siempre, pase lo que pase, siempre estás ahí, en mí para indicarme cuándo debo cambiar o descansar.
No me asusta vivir eternamente contigo, lo que me asusta es la incertidumbre, la falta de respuestas, el saber que dije adiós a sueños a interéses, y que aún no logro definir bien quien soy y quien seré contigo a mi lado.
Me alienta saber que aún falta experimentar con ciencias del oriente para eliminarte o al menos reducir tu influencia en mi. Debe haber alguna fórmula para independizar mi estado de ánimo, mis planes diarios, mis planes a mediano plazo, para que sean inmunes a ti.
Casi siempre encuentro respuestas y sé que respecto a ti, las encontraré, no importa cuanto tiempo pase. La búsqueda ya me da alivio. Aprender a vivir contigo o alejarte por siempre, es algo que me mantendrá ocupada, no dedicaré más energías a preguntar por qué, en pago a qué y para que; pensar en eso no me reditúa.
Pues bien, te digo bienvenido, aunque mi deseo es despedirte. Quédate y disfruta, que ya aprenderé a convivir contigo, serás un guardián, más que un intruso.
Solo te pido algo, cambiemos tu nombre, porque el solo hecho de escucharlo me remonta a la tristeza y me hace sentir desprotegida; por favor, solo para mí, en consideración de que te acepto, a partir de hoy déjate de llamarte dolor.

¡Já! Era yo una insensata. Creía que cambiando el nombre, el efecto disminuiría. Pues no, con el tiempo aprendí a llamarle por su nombre, y éste se volvió tan biografía mía, porque lo que soy hoy, es tan por el dolor, como por mi nacionalidad.
Tan así me marca y tan así lo acepto. Sea pues que amanezcamos algunos días más juntos. Un día, todo esto, tu y yo, seremos historia.

21 septiembre 2008

2

Los baños de Barcelona

El primero fue hace dos años. María Joaquina y la Livi me previnieron de los riesgos. Era chico y con un escalón pequeño para entrar a la ducha. Ya dentro de ella había que mantener el equilibrio. Para salir, había que tomar medidas extremas antes de cantar victoria y declararse sana y salva.

Acordamos que mientras yo me duchara, dejara la puerta abierta, por si llegaba a azotar, entraran pronto los primero auxilios. Esta vez, en distinto departamento, lo volvimos a hacer.

Este baño no es pequeño, es suficientemente amplio para desvertirte y vestirte. Al entrar, hay un lavabo a mano izquierda, a la derecha, empotrados en la pared, dos grandes closets.

Al fondo a la derecha, cual piedra de sacrificio azteca, a una altura de más o menos cincuenta centímetros, está el espacio que corresponde a la regadera.

Así, sin escalón de por medio, el ser que desee un poco de purificación epidermica, necesita treparse ahí. Lograda la hazaña del ascenso el siguiente reto consiste en no perder el equilibrio. La ducha es redonda, pegada a una esquina y donde la naranja cortina no ofrece ninguna protección. Así que nada de marearse, nada de pisar mal y nada resbalarse.

Una vez que se ha logrado bañarse, hay que superar una prueba más. La bajada. En un ambiente mojado, desde medio metro de altura, sin equipo de rappel, pero con tapete de por medio y con puerta del closet como apoyo, se puede bajar con seguridad.

Eso si, la estrategia es la misma. Dejo la puerta sin seguro. Hoy, que estaba algo dopada, al concluir exitosamente el rito del baño, pensé que la estrategia estaba incompleta. Nunca acordé con María Joaquina lo que debían hacer en caso de que me diera un ranazo. Ya quedaré en algo.

Pero ese no es caso. El caso es ¿qué les pasa a los baños barceloneses? Tienen tal grado de dificultad que no me extrañaría que persuadieran a cualquiera que se quisiera bañar. Tal vez, es solo la suerte que le ha tocado a María Joaquina, pero los baños de Barcelona son dignos de relatarse hoy.

17 septiembre 2008

5

El Juego de la Vida

Es un programa en el que el participante tiene que pasar seis etapas. Cada etapa tiene preguntas, 21 en total. Las preguntas son muy personales, se supone que antes, la producción obtuvo todo tipo de información con la ayuda del polígrafo. La idea es que el participante gane 100 000 si responde sinceramente a cada pregunta. Cuando responde, la producción dice que si lo que contesto es verdad o mentira.

Frente a esta persona están tres personas importantes en sus vidas, sobre todo parientes. Estos al escuchar la pregunta, tienen la opción de escoger no escuchar la respuesta. Y es que lo que se pregunta son cosas muy comprometedoras, a veces hasta vergonzosas.

Vi tres casos. Una era una chava, acompañada de su novio, mama y suegra. Se vive gran tensión, le preguntan si es cierto que la suegra la obliga a escuchar el himno nacional cada que va a su casa, o si le había ocultado a su suegra si había abortado un nieto suyo o si era verdad que le gustaba vestir a su novio de mujer para tener relaciones sexuales. Cuando la cámara tomaba a la suegra ¡bueno! se podía ver que era la que peor la estaba pasando. La chava ya iba en la tercera etapa, llevaba 5000 euros ganados, cuando mintió. Dijo que no se avergonzaba de su familia política. Ahí se acabó, muchas gracias, nada de dinero, y supongo, que nada de novio después del programa.

Otro es de un chavo que usó el programa para decirle a su mama, hermana y amiga, que es gay, que salía con hombres antes de casarse, mientras estaba casado y tuvo dos hijas, que la pareja que tenía ahora, había sido su amante mientras estaba con su exesposa, que podría usar el sexo para ascender en el trabajo. Parece que el hombre mintió cuando dijo que no tenía preferencia por unas de sus hijas. La producción dijo que si, y se acabó el juego.

La tercera era toda una historia. Va una señora, y enfrente, su hijo, su hija y su yerno. Muchas preguntas eran sobre la intimidad de la señora con su esposo, el padre de los hijos. Pero empezaron a aparecer algunas, que a ella la ponían muy mal y que evidenciaban una relación íntima entre ella y su propio hijo. La señora temblaba ¡de una manera! Y cuando parecía que todo se develaría, le preguntan si es cierto que es su esposo, la persona en quien más confía. Sin pensarlo, ella dice que si, y la botan del programa. Que no, que no era cierto eso.

Hay dos posibilidades, que todo sea un teatro o que esas familias y sus secretos existan. Por supuesto que en este mundo hay de esos y miles de casos, no lo dudo. Lo que puso en run-run mi cabeza es imaginar si yo, por esa cantidad de dinero, me sentaría en un foro de tv a que se ventilaran asuntos de mi vida.

Ya sé, mi biografía no es nada parecido a un serpientes y escaleras, no hay miles de secretos, pero claro, como todos, hay cosas que no todo el mundo sabe. Y eso que más de un lector mío dice que revelo aquí demasiado. Pero hay cosas que, diría Juanga: pero qué necesidad. Eso si, hice un recorrido y casi una lista, de las cosas que son mías y que así se van a quedar. Yo no juego por 100 000 euros. ¿Tu? ¿Jugarías a que tus compadres, hijos y vecinos se enteraran de tu vida privada?

16 septiembre 2008

3

Ironías de la Historia

A que los colonizadores, hace 200 años, no planearon ésto. Apuesto que, en medio de la invasión de su propio país y escuchando que unos insensatos declaraban la Nueva España independiente no imaginaron los hechos de hoy.
Doscientos años después, en plena plaza del Pueblo Español -magnífica representación de la arquitectura de cada rincón de España- en Barcelona, otros insensatos, festejaríamos y replicaríamos el grito que declaró el México Independiente.
Ironías de la vida. Es como ir a festejar a la antigua hacienda, la repartición de tierras que pertenecían a ésta. Aunque claro, miles de años esa tierra perteneció a varios pueblos que fueron unidos en la colonia y se unieron más aún para volverse independientes.
A mi me hace mucha gracia imaginar ir a ese pasado y decirles a aquellos que se espantaban por la Independencia de México, susurrando al oído: calla, luego hasta les daran un espacio aquí en tu propia patria, la Madre Patria, para que vengan a comer tacos, tostadas y tamales, y festejen este día.
Fue una noche maravillosa, con comida, chelas y tequila. Buena música y Mariachi. Por supuesto, muchos ¡Vivas! y el Himno Nacional.
Que lejos estoy del pueblo donde he nacido,
inmensa nostalgia invade mi pensamiento,
al verme tan sola y triste,
paloma al viento,
quisiera llorar
quisiera morir
de sentimiento.

15 septiembre 2008

2

Turista emocional

De todo tipo de vida, hasta de la mía, se necesita un descanso. ¡Y cómo lo estoy disfrutando! No es que Barcelona sea una de mis ciudades favoritas, que de hecho si lo es. Pero la razón es el confort que da el cariño y la compañía de la María Joaquina.

Lucas dice que me gusta viajar. Yo no me había dado cuenta de eso, pero parece que es uno de mis intereses que no desapareció junto con otros que si lo hicieron.

Aún así, creo que hay ciertos puntos importantes en mi gusto por visitar lugares. De los pueblos y palacios del mundo prefiero aquellos que alojan a alguien que quiero. Digamos que soy una turista emocional.

Por eso estoy rete contenta y ¡además! échale que ayer fuimos al mercado ese, donde venden libros varios y muy baratos... veinticuatro van, más dos que llevábamos, o sea que me prestaron y ya leí en estos días.

Sigan pues las vacaciones.