El blog de Pucca está en obras. Vuelvo pronto, ya casi queda

15 noviembre 2006

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Una semana más de la vida

No siempre, pero recuerdo que me ha pasado antes. Estar a punto de terminar con una semana, y contabilizar cero. Como si hubiera vivido en automático. A veces trabajaba intensamente y aún así la suma era cero. A favor del desgaste 4, yo, cero. Esta semana descanse intensamente. A favor de la pereza 4, yo, cero.

No me gusta. Se que no soy la única que pasa por eso. A veces te sumerges tanto en “asuntos” que descuidas lo que eres tú. Que la energía invertida sea, por y con, el bien de la persona. Pues bien, a pesar de mi disgusto, pasó una semana así. Bueno!! 3 días de ella. Aún puedo rectificar y esa es mi intención.

Desde ayer por la noche estoy estudiando a conciencia. En los inter, hago labores caseras. He salido por cuestiones comerciales, pero no para turistear. Mal, muy mal. Ah!! Pero cómo me desquitaré. No espero que sea mañana mismo, porque aún hay algo por estudiar, pero ya hay plan.

Londres. El viernes a las 9:00 a.m. tomaremos un tren. Birmingham-Londres. En 2 horas y media estaremos allá. Ya tenemos la reservación en el hotel. Ahí, en ese lugar, tendremos un encuentro. María Joaquina y Gianlucca llegarán también ahí. Los cuatro, pasaremos el fin de semana en Londres. Suena y será maravilloso. Estaremos de regreso el lunes por la madrugada.

La siguiente semana será especial. La hermana vendrá con nosotros y estará aquí. Así que turistearé un poco por mis lares. Fotos y reseñas irán llegando a la redacción. Los ánimos están listos para vivir días que seguramente serán significativos. Como todos aquellos en donde está alguna de mis 4 mujeres favoritas.

10 noviembre 2006

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De película

Estoy conmocionada. La razón una historia que vi hoy. Es una película que tal vez duró unas tres horas. Trataré de resaltar lo más importante, para tener la evidencia de lo que vi.

Era una pareja joven. En su matrimonio, habían tenido altas y bajas pero casi siempre se mantenían en absoluta paz. Tras una crisis en la que él parecía ser otro, y ella temió estar viviendo violencia doméstica, se sentaron a platicar. Desde hacía unas 2 semanas, el había vuelto a ser el más cariñoso y comprensivo de siempre. Así que ella no temió iniciar la conversación.

La historia se complica porque ella estaba esperando una explicación y con suerte, una disculpa, de lo que había pasado en esa crisis. Estaba tan lejos de lo cierto. El le dice, palabras más, palabras menos, que violencia o no, había conseguido lo que buscaba. Ella siempre había tenido el carácter fuerte. Para él, ella se imponía en la relación. Y con sus actitudes de esa crisis había encontrado la manera de hacer que ella le bajara a ese carácter.

Es curioso, como una misma situación, una misma crisis tiene un mensaje tan diferente para dos personas. Personas cercanas, que conviven a diario, que tienen un conocimiento común. Pero evidentemente, no tienen interpretaciones comunes. Ella había vivido días de angustia, de miedo, de dolor, al recibir reproches, gritos, amenazas. El estaba satisfecho de lo que había logrado con “imponerse”. Encontraba absurdo el que ella hubiera tenido miedo. ¿Miedo a qué si era incapaz de hacerle daño?

¿Cuántos matrimonios no terminarán por estas diferencias de interpretaciones? ¿Fueron realmente días de violencia doméstica? ¿El miedo que ella vivió fue un miedo sano? ¿Era la única manera de que ella dejara de tener el carácter más fuerte de la relación? ¿Debía albergar la posibilidad de que el haya dicho eso por despecho? ¿El logró el ansiado respeto? ¿Realmente nunca se dio cuenta de que ella tenía miedo?

Cuando termina la conversación, ella ya no espera más explicaciones. Es demasiado doloroso saber que todo había sido una estrategia. Por supuesto, no sueña con una disculpa. La herida está más abierta que nunca y las disculpas no son suficientes para suturarla. Ella se queda con la incertidumbre de cuántas veces más su marido recurrirá a estrategias estúpidas. Ve en él, recelo. Le reprocha cada uno de sus defectos. Soberbia, manipuladora, que altera la realidad, violenta. Se pregunta que tan dolido esté el, como para que le diga eso y en ese tono, como lo hace.

Mientras, él concluye que habrá que mejorar la comunicación.

Es difícil tomar partido, de hecho no creo que la historia esté hecha para eso. Solo es y ya. Pienso en el dolor que ella tendrá hoy en la noche cuando deba ir a dormir. En vivir con una persona que parece tenerle mucho resentimiento. Imagino sus lágrimas de soledad, de desilusión, de temor. Siento empatía con ella. Creo sentir su deseo de no tener un carácter fuerte. Creo sentir su coraje. Creo sentir sus ganas de ya estar bien. Creo sentir sus ganas de fuerzas para no volver a vivir algo así. Creo que soy ella. ¿Qué diferencia hay si tengo empatía o si finalmente soy yo?

08 noviembre 2006

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Feliz Cumpleaños a mí II PARTE

El cumpleaños más largo de mi vida. Eran las 11:00 pm aquí en Birmingham, cuando María Joaquina me felicitó porque ya eran las 12:00 en Barcelona. Una hora después ya me empezaban a llegar emails con felicitaciones. En el chat también me buscaban desearme un feliz cumpleaños. No recuerdo a que hora me fui a dormir. Esto el 5 de noviembre.

¿Qué que hice el día de mi cumpleaños? Fue como un día de oficina. Sentada frente a la computadora por muchas, muchas horas. Entre chats y llamadas por el mismo Messenger, recibí mucho cariño. Estuve en un ciberabrazo permanente. Cuando llevaba casi 6 horas seguidas de intenso chat, decidí hacer una pausa… Diez minutos!!! No podía dejar de agradecer a quienes me buscaban. Mi lector me juzgará, lo cierto es que, me bañé hasta las 10 de la noche. A esa hora en México la gente comía y no estaba tan “al pendiente de mí”.

Mandamos pedir comida cantonesa, deliciosa!!! Así que como bien me lo desearon, tuve un día maravilloso, con mucho cariño, comida rica, con mucha compañía (no estuve sola ni un segundo gracias a la maravillosa tecnología), bueno!!! Hasta hubo sol. ¿Qué más podía pedir?. Eso sí, todos los abrazos que me mandaron los anoté en vales para que cuando regrese me los den en persona.

A las 2:00 am del 7 de noviembre, me seguían llegando felicitaciones. La verdad es que ya estaba muy cansada de festejar, por no decir que estaba molida de estar sentada todo el día. Así que, aunque en México quedaban aún 5 horas de mi cumpleaños, yo me cancelé y me fui a dormir.

Hoy amanecí tarde y contenta. No derramé ni una sola lágrima el día de ayer y sí reí mucho. Cuando iban cayendo los emails, decía “claro, fulanit@ no podía faltar”, familia, amigos y hasta gente no tan cercana, estuvieron presentes. Creo que casi ni se siente nada tener 32 años. Pensé que pesarían. Y no, no pesan. ¿Será porque los tengo bien vividos? Bien o mal vividos, “yastan vividos” ¿para qué hacer drama?

Punto y aparte. Cambio de tema.

Puedo decir que me estrené en esta edad. Hoy 7 de noviembre hice algo que nunca había hecho en mi vida. Temía el día en que debiera suceder. Pero todo plazo se vence. Lavé el baño. Centímetro a centímetro, a conciencia. Fue como hacer una obra de arte. En mi mente está la imagen de cómo estaba antes y cómo, después de mi, está ahora. Es una chulada y yo, acabé en calidad de cenicienta atropellada por la calabaza, que le aplastó el pie e hizo que perdiera la zapatilla de cristal, cuando la muy mensa cruzó la calle, sin fijarse y, todo por andar huyendo del príncipe, que la había madreado. Así, tal cual, estoy.

05 noviembre 2006

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La semana tiene un nuevo día FE DE ERRATAS

Hace unos días, escribí que los domingos tenían un nuevo sabor, a partir de un email que recibí. En un intento de que sobresaliera mi emoción del momento, hice ver mis antiguos domingos, como días aburridos y desagradables.
Pues bien, esto es una disculpa pública. De pronto, quedaron escindidos cientos de domingos que fueron días muy, muy agradables. Lamento haber calificado tan drásticamente. Hacerlo, fue una herramienta literaria, para facilitar la empatía de mi lector.
Irónicamente, mi lector, también ha sido acompañante en domingos. Ha estado junto conmigo, ha platicado conmigo, nos hemos divertido juntos, hemos visto la TV, en un séptimo día. Por fortuna, mi lector me retroalimenta y caí en cuenta de mi error.
Además de ésto, mi tía KM dice que no hay que olvidar que el domingo es un día para dar Gracias. Es cierto, es un día para dar Gracias a Dios, y para decirle gracias por los domingos de toda mi vida.
--- Mañana es mi cumpleaños --- Gracias.

02 noviembre 2006

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Feliz cumpleaños a mi I

Empieza el mes de noviembre, y con él, los festejos de mi cumpleaños. Todo inició en España, para ser más precisos, en Barcelona. No en cualquier calle, sino en una muy cerca de la Rambla. El lugar? Algo muy diferente a un restaurant o un pub, tampoco es un café y mucho menos es un antro. No. Por primera vez, festejé mi cumpleaños en una taberna. Sí, una taberna, con muebles de taberna, bebidas de taberna, olores de taberna. La oveja negra.

Estratégicamente, ocupamos un lugar cerca de las mesas de futbolitos. Fuimos por nuestras bebidas. Hay una sangría deliciosa y todos votamos por ella. El grupo esta formado por María Joaquina, GeanLuca (italiano), Livier y Olivier (francés). Una vez que arrasamos con nuestro primer vaso chocomilero de sangría, unas patatas bravas y varios tazones de palomitas, nos dispusimos a jugar.

Los equipos eran flexibles, aunque siempre Italia vs. Francia eran los partidos más buenos, por aquello de que los franceses lo jugaban como si fuera la revancha de la final del mundial. Otros equipos que formamos fueron: Zamorán vs. NO Zamorán, ojos rasgados vs. Ojos no rasgados, Mexicanos vx. Francomexicanos, Italiano y 3 mexicanas vs. Francia, etc. A mitad de la noche se unió al grupo Ben, otro francés.

Gritábamos y festejábamos como locos. En algún momento nació la samba francesa, jajajajajaja, la cual parece más bien un rito circular para apagar con los pies descalzos una fogata, jajaja. Me he reído como enana. Mis habilidades desarrolladas en prepa en los futbolitos de la feria de León, se han visto seriamente afectadas. Nomás no di una. Me la pasé cuchareando. Más, más, echando porras. Pero ya con dos vasos de sangría las cosas fluyen, y fluyen de una a otra, ya no me acuerdo que más estupidez hice.

De ahí, nos movimos a un bar francés donde iban a pasar dos partidos de locales de Francia. Estuvimos poco más de medio tiempo solamente, porque ahí no era fiesta, era verdaderamente ver partidos. Además, tenía yo mucha frustración porque en 40 minutos no pude decir correctamente el “feliz” del feliz cumpleaños en francés. Imagínense que tanto practiqué que en la noche, en la cama, seguía intentándolo.

Ya casi cumplo 32 años y mi primer festejo fue genial. Tenía miedo que se acercara la fecha. Porque estaba segura, me sentiría lejos de mucha gente que quiero. Seguramente será así, pero por lo pronto, el primer festejo fue lleno de buena vibra. Me cantaron las mañanitas en italiano y francés. Estuve con la Joaca y sus amigos. Reí mucho y comí una dona rellena de crema pastelera. Vivan los cumpleaños, viva Barcelona, y viva la María Joaquina.

01 noviembre 2006

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Todo en esta vida se acaba o se transforma?

Los días en Barcelona mueren dejando en su estela un buen sabor de boca. No hay cabida a la tristeza pues María Joaquina me visitará pronto en Bham. Sé que Barcelona siempre estará aquí. Quiero pensar que, estará esperando por mi. Pero vuelvo a verme presa de los apegos. Me cuesta decir adiós, incluso, un hasta luego, hace que se me levante un pellijito del corazón.

Estoy recopilando sol para recordar lo que se siente. JL dice que en Bham ya hace mucho frío. Uts! casi no quiero. No podría inclinarse poquito la tierra y que caigan dos, tres rallitos de sol por allá?. No, ya sé que no. No podría. Y si sucediera estaríamos hablando de una catástrofe ambiental. No soy tan egoísta. Acepto irme a la niebla. Al frío. Todo con tal de que viva la raza humana. Eso sí, no quiero saber que alguien se queje del sol. Pido amor hacia él. Agradecimiento y comprensión. Eso en cuestión de clima.

En cuestión mía. Ha habido cambios. He iniciado una ciber conversación con un Dr., profesor de mi master. Ayer me hizo varias preguntas, pero una hizo que sonara el frijolito de mi cabeza. Quiere saber si mi interés en la neurociencia tiene un límite o estoy dispuesta a cambiar de profesión. Yo no sé, pero ya le dije que si. Aunque para mi no se trata de un cambio. Los conocimientos, mis conocimientos, no tienen uno u otro camino. Tienen una evolución. No estoy segura de lo que estoy provocando. Pero confío mucho en mis respuestas, las que no pienso y solo salen. Estoy complacida por tener un mentor en este tema.

Otro cambio es que estoy mutando de piel. Por alguna extraña razón, desde que llegué a Bham empecé a tener a diario dos o tres granitos en la cara. Ahora, mi frente es una cordillera tras otra. Es como una especie de alergia o reacción. Cambié de marca de cuidado de la cara. Puede que sea eso. Aunque puede ser también, emocional, o más científicamente, hormonal. Sepalachi, el punto es que parece estar cediendo. No caí en pánico, hay muchas otras cosas que me pueden quitar el sueño pero esto no.

Entramos en el tema. Lo que me quita el sueño. Bien, son principalmente dos cosas. Una es que aprovechando la lengua y la cercanía, he comprado libros. Así en plural. Ya sé, con dos libros ya hacemos plural. Pero no conmigo, no tratándose de libros. Hasta el día de hoy llevo catorce comprados. Si, pero ya tengo doce castigados, porque en tres días me chuté dos y mi hermana me castigó el resto. Ahora leo de los libros que tienen aquí en casa. Novelas locales. Están bien, me desvelo leyendo.

La otra razón que me roba el sueño es una práctica enfermiza, casi manía que ya la tenía por abandonada. En la adolescencia la usaba mucho, cuando crecía, la iba dejando. Pero por épocas, que no les encuentro el común denominador, vuelve. Y ahora ha vuelto. Me quita el sueño soñar. No soñar con un viaje que haré. No, son historias casi irreales. Pero tienen un inicio. Si por algo debo interrumpir mi sueño, por ejemplo por comer. Terminando, sigo con mi historia. Como adolescente está bien, pero a mi edad, creo que debería dejar de hacerlo. Me roba energía, tiempo, me saca de la realidad. No vivo los días, sino que los paso con mi mente en Hawai.

Estoy tratando de descubrir como romper con esa inercia. No recuerdo como hice las otras veces para hacerlo. Tal vez solo sucedía. Tal vez nunca dejó de suceder. Tal vez no era conciente de que la vida está fuera de la cabeza hay que vivirla. Ahora lo sé y me angustio. Pienso en que una agenda llena me sacaría de mí. Pienso en que debería aprovechar y escribir todas esas historias. Pienso en no preocuparme, que solo pasara. Pienso en no pensar. Pienso en seguir así hasta que termine.