El blog de Pucca está en obras. Vuelvo pronto, ya casi queda

14 enero 2008

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Yo, siempre diciendo adiós

Aunque muy cansada, no logro conciliar el sueño. Es mi última noche completa aquí. La última vez que me sentí así, fue hace un poco más de cuatro meses, cuando precisamente estaba a punto de venir. Las articulaciones de los hombros, las siento intensamente frías, mi mandíbula está más rígida que de costumbre y, lo más representativo, tengo algo así como un hoyo negro en el centro del pecho. Tal y como sucede en esos fenómenos del universo, éste es capaz de devorarse todo a su alrededor. Cualquier recuerdo, satisfacción, risa, etc,, se aniquila ante su presencia. Nada existe, existió o existirá, más que ésta difícil sensación. Quiero escapar de ella. Cambio continuamente el canal de la televisión. Intento retomar la lectura de mi libro en turno. Finalmente, me seduce la idea de escribir sobre esto. No con intención de explicar, sino que, en la esperanza de que cada caracter tecleado descargue un poco de este malestar.

En septiembre, me asustaba un poco venir, había temas difíciles que hablar, en mi blog había dejado evidencia de que en el 2007 tuve momentos dolorosos. Finalmente, mi estancia duró mucho más que lo esperado, pero no por eso, estuvo sobrado. ¡Una tercera parte de año estuve aquí! Tuve tiempo para platicar con mi nana, ver la novela con mi mamá, abrazar a mis hermanas, desayunar, comer y cenar con amigas, viajar a Panamá, pasar muchísimos momentos con mi sobrina, ir a la boda de mi gran amiga, reencontrarme con amigos de hace muchos años, disfrutar a mi familia, pasar mi santo, mi cumpleaños, ¡en fin! Tantísimas cosas que me provocaron endorfina suficiente para mucho tiempo. Al menos eso decía hoy por la mañana. Sin embargo, ahora solo siento esto en mi centro. Angustia, le dicen. Angustia nocturna.

Creo que no es temor a lo desconocido, es más bien, temor por lo que ya sé que no tendré. No más, de muchas cosas, por un rato. Estaré segura de no ver lugares que querré ver, de no abrazar a quien querré abrazar. Simplemente, no habrá la posibilidad. Será así y lo acepto. Me duele pero lo acepto. Eso si, sé que no todo será gris u obscuro. Habrá nueva gente que luego se volverán nuevos amigos y luego será difícil vivir sin su compañía. Encontraré un lugar agradable para ir a comer en ocasiones especiales. Me sentaré en un espacio y a partir de ahí será mío aunque no esté en mi país. Con Lucas descubriré decenas de cosas más que nos gustará hacer juntos. Conoceré lugares y en cada uno recordaré a alguien, entonces, tal vez, tu, desde aquí, estarás viajando conmigo sin saberlo.

Ya vendré con algún detallito de mi estancia por aquellos lados y contaré lo sucedido. Me voy. Cambio de continente, cambio de casa, mismo blog. Por ganas e intención no hay pex. Yo estoy puesta para partir. Me voy por la misma razón que me fui hace un año, pero con un mundo de diferencia, porque a esta florecita le consta que puede vivir, y vivir bien, lejos del cempasúchil aunque sienta morir sin él. Besitos.


1 comentario:

  1. Pili:
    Para Dios Tú y Lucas son muy especiales para él y les tiene algo muy especial, aprovechen todas las oportunidades que se les presenten ya que desde este su país nosotros su familia los estaremos esperando.

    Con cariño Meche Covarrubias M.

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