
Mi irish regadera tiene su encanto. El conjunto completo, la ducha, es una curiosidad. Las dimensiones son las necesarias de una cabina de la máquina del tiempo. Lo justo, como para que al momento en que te desintegres o te reintegres, vayas y vengas respectivamente, ninguna molécula se pierda.
No crea el radio escucha que me quejo, no, sería injusta. Ese mini espacio reconforta mi cuerpecito, afloja los músculos y calienta mi pielecita. Pero es necesario decir que tiene sus desventajas bañarse en una cama de bronceado vertical.
Las casi seis semanas que tengo de usarla, un día si y otro también, me preguntaba qué datos antropométricos fueron usados para su diseño. No le encuentro. Neta que si es para abrir un expediente X.
Como se puede pensar, esa actividad la hago media dormida, apenas despertando. Así que no le pongo mucha ciencia a los tiempos y movimientos necesarios. ¡Debería de hacerlo! Porque algo hice que el tiempo se detuvo con mi brazo derecho sobre mi cabeza. A la altura del omóplato de ese lado, salió una carita gritando “lonoooool” :(
NOTA: buscando imagen para engalanar el post, me encuentro con que mi cabina es de proporciones comunes. Igual da, el mercado dirá misa, pero yo digo que no es ergonómica y los datos antropométricos fueron tomados de una vara de nardo sin brazos ni piernas.
Hola Pucca, pasaba a saludar y ver la nube, te quedó de 10!
ResponderBorrar¡Saludos!
Yo tambien creo en los poderes curativos de un baño calientito y ¡sin prisas!, mejor aun con buena musica y luz tenue, ufff!!! ya quiero uno. Ridis
ResponderBorrarjaja gracias a la blogueria (un buen lugar para encontrar mejoras a los blogs)
ResponderBorrarjaja hasta crees que con esas dimensiones voy a apagar la luz!!! pero si, bajo otras condiciones sería rico, Ridis.