El blog de Pucca está en obras. Vuelvo pronto, ya casi queda

07 junio 2008

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La leyenda de la herencia perdida



He aquí la verdadera historia de una leyenda urbana que ronda por la familia materna. Resulta que cada que salgo con alguna irreverencia (cosa poco común, por cierto) algún miembro o miembra de la honorable, se dirige a mí en un tono amenazante y recordatorio, diciendo:


“ ¿Y luego por qué te desheredan Pucca?”


Uts y no me lo recordaran, porque entonces si me cala y digo ¡pues de todas maneras me desheredan! y hasta me sigo con más irreverencia.

No sé bien de donde me viene lo irreverente. Mi padre era carrilla, pero mis tíos maternos no se quedan atrás. Así que tal vez, por ambas ramas me llegaron mezclas que permiten que de pronto se me salga, una que otra, buena puntada.

Pues bien. Ahí va el relato de cuándo me sentí desheredada. Resulta que, tengo una tía que le dieron épocas de ser muy viajera. Ahora ya es más casera y hasta perrita tiene. Bueno, pues cuando se lanzó a alguno de los primeros viajes, me pidió si, en su ausencia, me podía hacer cargo de regar las plantitas de su casa, echarle un ojo por seguridad y me encargó alguno que otro trámite.

En sus encargos, me dejó papeles que tendría que hacer valer en caso de que no la dejaran salir de las pirámides de Egipto jajajaja. Bueno pues, por si algo le pasaba. Papeles propios de la institución donde labora. Ahí tienen, para todos, un llamado “Pliego Testamentario”. Que no es más que decir, a quien se le repartirá una lana en caso de que fallezca el empleado.

Pues bien, los renglones para poner a los “beneficiarios” eran muchísimos, pero a mi tía le hicieron falta. Puso a todos y cada uno de los sobrinos de la familia, para que recibieran su cachito. Porque entre más de 20 todo acaba siendo cachito jajaja. ¡Bueno! Pues todos, hasta el más chiquitín estaban ahí. Todos, menos…. yo.

Imaginen mi cara, que es lo de menos, ¡Imaginen mis pensamientos, mis dudas! Por qué? ¿qué hice? Fueron más de diez días de tormento interno. Claro, era interno, porque aquellos papeles me habían sido dados en el más puro ambiente de discrecionalidad.

No recuerdo si cuando llegó mi tía le hice preguntas. Lo que si seguramente hice (lo digo así porque no me acuerdo bien), fue que en alguna comilona familiar, se la solté. Ella se reía y reía, yo digo porque no encontraba respuesta lógica a la situación. Pero el resto de familia sentenció prontamente que era claro por qué no estaba yo en la herencia: era una irreverente con la tía.

Pues bien, desde entonces, como lo relataba más arriba, cada puntada me recuerdan la razón por la que estoy oficialmente lejos de tener una participación de la herencia de la tía. A pesar de eso, yo la quiero. Acaba de ser su cumpleaños y, no se apuren, pude hablar con ella, aún no la llevan a Guanajuato para exponerla con las otras tías bien paradas que tenemos ahí. jajaja. ¡Ya sé! ¡Y luego por qué me desheredan!

4 comentarios:

  1. Esa es una de las leyendas familiares que más gracia me hacen ¡! Si no fueras tú la protagonista de la misma, sería tragedia. Pero a las personas lindas no les ocurren tragedias, solo ...........
    ¡¡las desheredan.....¡¡¡ jajaja
    TQM

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  2. jajajajajajaja tnks... que se note que a pesar de todo las tías me quieren.... y mucho!!!

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  3. Querida Pucca,

    Conociendote como te conozco estoy cierto que la irreverencia gobierna tu andar por este mundo. Nomas falta hacer recuento de tus habilidades para poner a mas de uno en jaque por acá. Pero bueno, te extrañamos por estas tierras, con todo y que no tengas herencia.

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  4. hola de herencia soy super,super ,no me da nada de miedo eso que acabais de conta

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